Hoy, que ya han pasado las hojas
Lentas, lentas, lentas
Recuerdo las palabras que se ahogan,
Que se pierden, que se inmutan.
Recuerdo las palabras deleznables
Que salían a priori de tu boca
Para después fenecer con la razón
Que con su manto la opacaba
Se me revuelve el corazón al recordar
Las palabras con gusto Sacrosanto
Se me revuelve el carácter al pensar
Que el gran todo solo fue algo baladí.
Y entonces, al recordarlo, me pierdo,
Me lamento y me lloró.
Me lloró ríos y me lloro un mar.
Me Lloró porque eso hay que hacer.
Enjugo después mis lágrimas,
Enjuago mis penas.
Las enjugo con jirones que me quedan
Y las enjuago con agua de lavar.
Me Salgo del paso,
Le hago el quite a la bala.
Me acuesto con la noche,
Me baño con el mar.
Al final de cuentas, no hay cuentas,
No queda nada que decir
Pero queda un mundo que escupir
Si, si… Queda un mundo que escupir.
Lentas, lentas, lentas
Recuerdo las palabras que se ahogan,
Que se pierden, que se inmutan.
Recuerdo las palabras deleznables
Que salían a priori de tu boca
Para después fenecer con la razón
Que con su manto la opacaba
Se me revuelve el corazón al recordar
Las palabras con gusto Sacrosanto
Se me revuelve el carácter al pensar
Que el gran todo solo fue algo baladí.
Y entonces, al recordarlo, me pierdo,
Me lamento y me lloró.
Me lloró ríos y me lloro un mar.
Me Lloró porque eso hay que hacer.
Enjugo después mis lágrimas,
Enjuago mis penas.
Las enjugo con jirones que me quedan
Y las enjuago con agua de lavar.
Me Salgo del paso,
Le hago el quite a la bala.
Me acuesto con la noche,
Me baño con el mar.
Al final de cuentas, no hay cuentas,
No queda nada que decir
Pero queda un mundo que escupir
Si, si… Queda un mundo que escupir.


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